Al día de hoy me doy cuenta, con algo de vergüenza, que he ignorado una cuestión de crucial importancia. La de los perros y los gatos como mascotas.
En los círculos en que me suelo mover prima una idea: Los gatos son mejores mascotas. Usualmente, con argumentos del tipo de "los perros son muy falderos, los gatos tienen personalidad" "un perro se somete naturalmente, al gato hay que ganárselo" "el perro necesita cariño constantemente, un gato te deja tranquilo" "los perros huelen mal, los gatos no".
A continuación voy a intentar refutar todo tipo de argumento en que pretenda basarse la posición discriminatoria contra los canes, mostrar además que los perros son,
considerablemente, superiores a los gatos, y además, lo inmoral que es el preferir a un gato por sobre un perro.
Vale aclarar que yo no tengo nada contra los gatos, y de hecho me encantan y fascinan seguramente mucho más de lo que que a cualquier gatófilo podrían, pero tuve suficiente de los ultrajantes comentarios ofensivos y denigrantes contra los perros por parte de esa clase de personuchas. Mi ataque no es, entonces, contra los gatos, sino, contra sus fanáticos anticaninos.
Voy a dividir mi exposición en dos partes: La defensa de los perros y Las críticas a los gatófilos. Dado que no sé retórica, no puedo determinar cuál es el tema por el que se debería empezar para persuadir más eficazmente. Como sí, en cambio, soy muy insolente, prefiero empezar agrediendo.
Críticas a los gatófilosDesde que entré en la adolescencia se hizo costumbre el encontrarme con personajes para mí extraños y peculiares. En particular, los llamados
snobs son los que jamás se me cruzaron cuando niño. Los snobs son personas que, bajo alguna inocente y limitada visión del mundo, establecen criterios sobre lo que está bien basados en la distinción que provee una actividad. Así, dependiendo de lo que ellos consideren como distinguido, determinan qué está mal hacer. Hollywood malo, Fassbinder bueno. Televisión mala, teatro bueno. Porno malo, erotismo bueno. Y, siguiendo esa serie, perros malo, gatos bueno. Porque es un hecho: el perro es visto por ellos como el clásico labrador embarrado que trae una pelota para jugar.
Y embarrarse y jugar, por supuesto, es malo, lamerse y no hacer nada, en cambio, es bueno.
La idea la explicito para ser más agresivo: Es de snob afirmar que el gato es superior al perro, porque, como mostraré a continuación, sólo prevalece en una fundamentación los argumentos que tocan a que los gatos son más distinguidos que los perros en el orden de las cosas cool.
Alimentado por imágenes tan trilladas y cursis que me hacen vomitar serpientes, los snobs se imaginan a cualquier escritor con su gato místico. Pero claro, olvidan que los grandes también tenían perros (y sí, de ahí el título,
Boatswain, el célebre y querido perro de Lord Byron)
Los gatófilos suelen decir que prefieren a los gatos porque no se someten a uno. Ahora, quién quiere una mascota que no lo haga? (No voy a valerme de la idea psicologista que diga que algo de eso debe tener que ver con una tendencia a la sumisión propia de los gatófilos, no, no me valdré de eso) Ese tipo de argumentos, claramente, sólo hacen al grado de distinción que parece tener un gato, bajo la limitada visión del universo de una persona infantilmente snob.
¿Qué sentido tiene tener una mascota que, lejos de ser leal y amistosa, sólo vive con uno para tener un lugar donde comer y echarse?
Otra circunstancia inaudita respecto a los gatos es que a uno lo pueden rasjuñar. Si un perro nos muerde, lo matamos. En cambio para los gatófilos es una variable en juego (bueno, "juego", sé que con los gatos, sólo puede ser un decir). ¿Quién puede querer un animal que, además de poco leal, tiene
el derecho de rasguñarnos y salir impune? Bueno, simplemente, los fanáticos.
Defensa de los perros y prueba de la inmoralidad gatófilaLa definición de mascota tiene que ver con el tener un animal que nos acompañe y nos divierta. E, incluso para los gatófilos, es claro que los perros son extremadamente superiores en lo que hace a lealtad...en términos generales, los perros suelen acompañar al amo mucho más que cualquier gato. La empatía que puede haber entre un ser humano y un perro es usualmente más alta que la que puede haber entre una persona y un animal que rasguña, odia el agua, es arisco y es capaz de desaparecer de casa por semanas.
Entonces, hablando de lealtad, compañía y amistad, los perros suelen ganar. Los gatos sólo ganan en términos de pulcritud, taciturnidad, y deferencia, carácteres que sólo hacen a la distinción que parecen poseer, bajo una limitada e inocente imagen del mundo y la vida.
Además, los gatófilos van más allá de su actitud discriminadora, y llegan hasta el punto de decir que el animal felino es mejor que el canino. Y eso ya es inmoral, y sólo necesito dos oraciones para mostrarlo.
¿Cuántos casos conocen de un gato salvándole la vida a una persona? Y de perros? Los perros salvan constantemente seres humanos. Y eso no se debe simplemente a sus capacidades físicas y de aprendizaje: los perros tienen la tendencia a
ayudar a quien lo necesite. Byron quiso mucho a su perro, que era un perro de Terranova, raza famosamente conocida por poseer una tendencia natural a rescatar gente del agua. A los gatos, si los metemos en el agua, nos rasguñan.
Los perros, a lo largo de la historia, han servido al hombre de incontables maneras. Pastores, cazadores, lazarillos, rastreadores, guardianes. Los gatos, como mucho, sirven para cazar ratones (y no lo hacen para ayudar, sino por motivos propios que hacen a su alimentación e instinto asesino).
En definitiva, decir que los gatos son superiores a los perros es, mutatis mutandi, como agarrar al mismo número de personas alguna vez salvadas o ayudadas por un perro, ahogarlas, y matar a todos los perros de terranova tal que no puedan cumplir su deber natural. Y sólo porque los gatos "son más cool".
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