The Simpsons
Con motivo del estreno de la película de los Simpsons, voy a escribir algo al respecto.
Entre otros recuerdos fuertes de mi temprana infancia tengo el del anuncio de que iban a comenzar a emitir Los Simpson por la tele. Era telefé, eran los 90, yo vivía en mi casa anterior en Palermo. Creo que era verano.
Luego también tengo el recuerdo de que los primeros capítulos emitidos no los pude ver por diversas trabas: Mi mamá no dejaba que los viésemos. Ella se basaba en que en Estados Unidos los padres no querían que los chicos viesen el programa. Porque era verdaderamente un concepto nuevo, en especial para Argentina: dibujos animados adultos. Entonces mi estrategia para poder verlos consistía en aparentar que me quedaba dormido en la cama de mis padres para que cuando empezaran a dar los simpsons yo siguiera ahí. Pero tristemente no podía aguantar el sueño y me quedaba dormido.
Así pasaron uno o dos episodios que no puede ver, pero no fue hasta que pusieron en nuestro cuarto el viejo televisorsito que andaba por ahí dando vueltas que no pude ver los simpson. El capítulo fue el brillante "Bart the general". Reí como nunca antes había reído en mi vida. No era solo de una intensidad viseral tremenda, sino que me daba cuenta de que había algo más profundo en esta gracia. Y no tenía ni 6 años para esa época. Quedé extasiado durante esa noche, no me dormí de inmediato. Fue un hito, sin lugar a dudas.
Y luego el furor mundial. Todos los veían, Pumpernik tenía sus juguetes temáticos. Había sábanas de los Simpsons en mi casa. Durante todos esos años, viví con los Simpson. A la par que yo me desarrollaba en todo sentido, la serie también lo hacía. Crecíamos y mejorábamos (entre otras cosas, por el hecho de que estábamos un par de años atrasados con respecto a Estados unidos y veíamos las temporadas más viejas). Todo esto fue durante mi época de jardín y toda la primaria.
Sumado a eso, no teníamos cable, así que no éramos contaminados en casa por otras cosas. Los Simpson, tanto por voluntad nuestra, como por fuerza de las circunstancias, tenían un rol protagónico. No es un chiste cuando digo que me crié y me eduqué con los Simpson. En una época dieron una maratón de los Simpson por Fox (empezaba a tomar protagonismo este canal en el cable nacional, y quería que los espectadores pasaran a elegirlo como su dealer de la droga preciosa, en lugar del clásico Telefé). Nosotros íbamos a lo de mi abuela a grabar los capítulos en video. Y por un par de años eso se volvió en nuestro entretenimiento diario. TODAS, pero realmente, TODAS las mañanas, veíamos algún video de los Simpson. Sistemáticamente, desayunábamos viendo algún capítulo. Día tras día, sketch tras sketch. Memorizándonos todo, aburriendo a nuestros padres biológicos. Mañana tarde o noche, no había día donde no viésemos algún/os capítulos.
Luego empecé la secundaria. Gente parecida a mí en general. Pero unos pocos, un puñado, quizá uno o dos de hecho, de mi nivel de educación. Coincidíamos en que algo andaba mal con la serie. Era el 2000, habían hecho un especial de haloween, y era espantoso, era otro programa. Con el tiempo, el culto se constituyó más: Era claro que algo había pasado, los episodios nuevos eran algo horrible, y los viejos, eran de las cosas más importantes de la vida. ¿Cómo podía ser esto?
Averiguaciones subsiguientes nos permitieron llegar a la conclusión de que a partir de la séptima temporada, la serie dejó de ser la misma. No quiero convertir este post en un informe sobre los cambios de los Simpson, podría, pero no es lo que quiero. Sólo mostrar pequeños detalles que a mí y a tanta gente nos resultan evidentes y escandalosos.
La serie perdió por completo los guiones consistentes, bien hechos, con historias que más allá del humor, eran interesantes. Los argumentos se volvieron en meras excusas para mostrar a los personajes en alguna circunstancia grotesca. Mediocres, repiten o incluso contradicen eventos pasados. Y sobre todo, aburridos. Sólo se trata de dar pie a que los personajes ejecuten chistes prearmados. Como muletilla también para atraer a la audiencia, el hacer cambios bruscos en la serie, matar personajes, destruir identidades, incluso mover a Springfield de su lugar.
Los personajes han cambiado, ya no son humanos, ya no son personas. Ya no hay vínculos entre ellos. Sin sensibilidad, algo que había hecho destacar a los Simpson en su momento, una sitcom animada donde Lisa lloraba y te conmovías. Ahora lo único que se tiene es un montón de personajes inmundos y muertos. ¿Cómo pasaron de un capítulo donde homero se debate si engañar a Marge o no y lo carcome la duda (y al final, por supuesto, elige a Marge) a uno donde Flanders y Homero se casan en las vegas con dos prostitutas?
Y respecto al estilo de contar todo, se ha vuelto profusamente cheesy y poco elaborado. Los chistes pasaron de ser algo que te reís si tan solo pensás en él, a situaciones incómodas y patéticas que no tienen nada que ver con lo que los Simpson eran, sino a repetir como mucho estrategias que habían funcionado antes.
Los capítulos tomaron como costumbre el incluir celebridades. Antes ni siquiera a Michael Jackson se le dió el gusto de aparecer en la serie (en cambio, hizo la voz del maniático que se creía Michael Jackson). Ahora el programa parecía incluso necesitar sostenerse de las celebridades (cosa que no sólo ridícula, es desagradable).
Hasta el estilo de dibujo cambió. Yo no lo sabía, pero fue en esta época cuando se pasó de colorear a mano a digitalmente. Por eso el tono de amarillo es distinto ahora, más artificial. En general el estilo de dibujó perdió el toque particular que tenía, para convertir todo en meros íconos. Si pusiese ahora una serie de fotos a lo largo de los años lo entenderían. A su vez, desaparecieron un montón de cosas que siempre sorprendían. Los recursos para mostrar sueños o fantasías siempre eran de un estilo en particular (recuerden cuando homero viaja en auto y se queda dormido, o cuando Bart imagina que Laura le arranca el corazón). Ahora la animación es mediocremente uniforme. Y ni mencionar cómo desaparecieron los habitantes propios del puño de Matt Groening, reemplazados por meras réplicas de la realidad: cada vez, en lugar de ver personajes caricaturizados, veíamos insípidas versiones de personas corrientes, sin rasgos coherentes a los propios del mundo de Springfield. Ya no hubo más caricaturas en los Simpson.
¿A quién culpar?
No me interesa mucho decirlo aquí, sólo destacar hechos:
Las tres cabezas que significaron la época de oro de los Simpson ya no estaban vinculadas al proyecto hacía tiempo: Matt Groening se había ido a hacer Futurama. James L. Brooks se había ido a hacer tantas otras cosas, entre ellas, The Critic. Sam Simon se había ido en el 93 incluso.
La semilla del mal se implantó entre la 5ta y la 7tma temporada: Todavía había gente sólida y de la época de oro en el equipo de guionistas, pero también comenzaron a contratar más y más gente, entre ellos, sí, los verdaderos villanos: Mike Scully y Ian Maxtone-Graham.
Mike Scully fue elegido productor ejecutivo en el 94, cuando hacía poco que trabajaba ahí y no tenía la más mínima experiencia. Comenzó a contratar guionistas a troche y moche (en las épocas de Brooks Simon y Groening, no había más que un equipo de 3 guionistas, custodiados estrictamente por estos tres genios). Hasta contrató a quien se convirtió en su esposa... Graham es el otro villano como dije. Comenzó en la serie en condiciones tales del tipo de, como admitió luego en una entrevista, "jamás haber visto la serie antes". Es quien estuvo a cargo de los episodios que más evidenciaron el comienzo del fin. (piensen en "The city of New York vs. Homer Simpson").
Scully estuvo durante varios años como productor, luego lo rajaron y pusieron a gente que estuvo en las buenas épocas de los Simpson, pero que había admitido que por mucho que intentasen, ya no se podía volver atrás.
Las generaciones de chicos de ahora se están educando viendo la segunda década de los Simpson. Desconocen los viejos tiempos de gloria.
Hace años que no veo los Simpson yo. Ver la película fue simplemente por deber. Eso no son los Simpson.
¿Qué hace que algo así tenga éxito de todas formas?
La imbecilidad de la gente. Lo merecemos. O lo merecen al menos.
...Ah, perro miserable, si te hubiera ofrecido un paquete de excrementos, lo habrías olfateado con delicia, y quizá devorado. De este modo, indigno compañero de mi opaca vida, te pareces al público, a quien jamás hay que ofrecerle perfumes delicados que lo exasperen, sino inmundicias esmeradamente elegidas.
