sábado, julio 28, 2007

The Simpsons

O del pecado de la imbecilidad.



Con motivo del estreno de la película de los Simpsons, voy a escribir algo al respecto.


Entre otros recuerdos fuertes de mi temprana infancia tengo el del anuncio de que iban a comenzar a emitir Los Simpson por la tele. Era telefé, eran los 90, yo vivía en mi casa anterior en Palermo. Creo que era verano.
Luego también tengo el recuerdo de que los primeros capítulos emitidos no los pude ver por diversas trabas: Mi mamá no dejaba que los viésemos. Ella se basaba en que en Estados Unidos los padres no querían que los chicos viesen el programa. Porque era verdaderamente un concepto nuevo, en especial para Argentina: dibujos animados adultos. Entonces mi estrategia para poder verlos consistía en aparentar que me quedaba dormido en la cama de mis padres para que cuando empezaran a dar los simpsons yo siguiera ahí. Pero tristemente no podía aguantar el sueño y me quedaba dormido.

Así pasaron uno o dos episodios que no puede ver, pero no fue hasta que pusieron en nuestro cuarto el viejo televisorsito que andaba por ahí dando vueltas que no pude ver los simpson. El capítulo fue el brillante "Bart the general". Reí como nunca antes había reído en mi vida. No era solo de una intensidad viseral tremenda, sino que me daba cuenta de que había algo más profundo en esta gracia. Y no tenía ni 6 años para esa época. Quedé extasiado durante esa noche, no me dormí de inmediato. Fue un hito, sin lugar a dudas.

Y luego el furor mundial. Todos los veían, Pumpernik tenía sus juguetes temáticos. Había sábanas de los Simpsons en mi casa. Durante todos esos años, viví con los Simpson. A la par que yo me desarrollaba en todo sentido, la serie también lo hacía. Crecíamos y mejorábamos (entre otras cosas, por el hecho de que estábamos un par de años atrasados con respecto a Estados unidos y veíamos las temporadas más viejas). Todo esto fue durante mi época de jardín y toda la primaria.

Sumado a eso, no teníamos cable, así que no éramos contaminados en casa por otras cosas. Los Simpson, tanto por voluntad nuestra, como por fuerza de las circunstancias, tenían un rol protagónico. No es un chiste cuando digo que me crié y me eduqué con los Simpson. En una época dieron una maratón de los Simpson por Fox (empezaba a tomar protagonismo este canal en el cable nacional, y quería que los espectadores pasaran a elegirlo como su dealer de la droga preciosa, en lugar del clásico Telefé). Nosotros íbamos a lo de mi abuela a grabar los capítulos en video. Y por un par de años eso se volvió en nuestro entretenimiento diario. TODAS, pero realmente, TODAS las mañanas, veíamos algún video de los Simpson. Sistemáticamente, desayunábamos viendo algún capítulo. Día tras día, sketch tras sketch. Memorizándonos todo, aburriendo a nuestros padres biológicos. Mañana tarde o noche, no había día donde no viésemos algún/os capítulos.

Luego empecé la secundaria. Gente parecida a mí en general. Pero unos pocos, un puñado, quizá uno o dos de hecho, de mi nivel de educación. Coincidíamos en que algo andaba mal con la serie. Era el 2000, habían hecho un especial de haloween, y era espantoso, era otro programa. Con el tiempo, el culto se constituyó más: Era claro que algo había pasado, los episodios nuevos eran algo horrible, y los viejos, eran de las cosas más importantes de la vida. ¿Cómo podía ser esto?

Averiguaciones subsiguientes nos permitieron llegar a la conclusión de que a partir de la séptima temporada, la serie dejó de ser la misma. No quiero convertir este post en un informe sobre los cambios de los Simpson, podría, pero no es lo que quiero. Sólo mostrar pequeños detalles que a mí y a tanta gente nos resultan evidentes y escandalosos.

La serie perdió por completo los guiones consistentes, bien hechos, con historias que más allá del humor, eran interesantes. Los argumentos se volvieron en meras excusas para mostrar a los personajes en alguna circunstancia grotesca. Mediocres, repiten o incluso contradicen eventos pasados. Y sobre todo, aburridos. Sólo se trata de dar pie a que los personajes ejecuten chistes prearmados. Como muletilla también para atraer a la audiencia, el hacer cambios bruscos en la serie, matar personajes, destruir identidades, incluso mover a Springfield de su lugar.

Los personajes han cambiado, ya no son humanos, ya no son personas. Ya no hay vínculos entre ellos. Sin sensibilidad, algo que había hecho destacar a los Simpson en su momento, una sitcom animada donde Lisa lloraba y te conmovías. Ahora lo único que se tiene es un montón de personajes inmundos y muertos. ¿Cómo pasaron de un capítulo donde homero se debate si engañar a Marge o no y lo carcome la duda (y al final, por supuesto, elige a Marge) a uno donde Flanders y Homero se casan en las vegas con dos prostitutas?

Y respecto al estilo de contar todo, se ha vuelto profusamente cheesy y poco elaborado. Los chistes pasaron de ser algo que te reís si tan solo pensás en él, a situaciones incómodas y patéticas que no tienen nada que ver con lo que los Simpson eran, sino a repetir como mucho estrategias que habían funcionado antes.

Los capítulos tomaron como costumbre el incluir celebridades. Antes ni siquiera a Michael Jackson se le dió el gusto de aparecer en la serie (en cambio, hizo la voz del maniático que se creía Michael Jackson). Ahora el programa parecía incluso necesitar sostenerse de las celebridades (cosa que no sólo ridícula, es desagradable).

Hasta el estilo de dibujo cambió. Yo no lo sabía, pero fue en esta época cuando se pasó de colorear a mano a digitalmente. Por eso el tono de amarillo es distinto ahora, más artificial. En general el estilo de dibujó perdió el toque particular que tenía, para convertir todo en meros íconos. Si pusiese ahora una serie de fotos a lo largo de los años lo entenderían. A su vez, desaparecieron un montón de cosas que siempre sorprendían. Los recursos para mostrar sueños o fantasías siempre eran de un estilo en particular (recuerden cuando homero viaja en auto y se queda dormido, o cuando Bart imagina que Laura le arranca el corazón). Ahora la animación es mediocremente uniforme. Y ni mencionar cómo desaparecieron los habitantes propios del puño de Matt Groening, reemplazados por meras réplicas de la realidad: cada vez, en lugar de ver personajes caricaturizados, veíamos insípidas versiones de personas corrientes, sin rasgos coherentes a los propios del mundo de Springfield. Ya no hubo más caricaturas en los Simpson.


¿A quién culpar?
No me interesa mucho decirlo aquí, sólo destacar hechos:
Las tres cabezas que significaron la época de oro de los Simpson ya no estaban vinculadas al proyecto hacía tiempo: Matt Groening se había ido a hacer Futurama. James L. Brooks se había ido a hacer tantas otras cosas, entre ellas, The Critic. Sam Simon se había ido en el 93 incluso.

La semilla del mal se implantó entre la 5ta y la 7tma temporada: Todavía había gente sólida y de la época de oro en el equipo de guionistas, pero también comenzaron a contratar más y más gente, entre ellos, sí, los verdaderos villanos: Mike Scully y Ian Maxtone-Graham.

Mike Scully fue elegido productor ejecutivo en el 94, cuando hacía poco que trabajaba ahí y no tenía la más mínima experiencia. Comenzó a contratar guionistas a troche y moche (en las épocas de Brooks Simon y Groening, no había más que un equipo de 3 guionistas, custodiados estrictamente por estos tres genios). Hasta contrató a quien se convirtió en su esposa... Graham es el otro villano como dije. Comenzó en la serie en condiciones tales del tipo de, como admitió luego en una entrevista, "jamás haber visto la serie antes". Es quien estuvo a cargo de los episodios que más evidenciaron el comienzo del fin. (piensen en "The city of New York vs. Homer Simpson").

Scully estuvo durante varios años como productor, luego lo rajaron y pusieron a gente que estuvo en las buenas épocas de los Simpson, pero que había admitido que por mucho que intentasen, ya no se podía volver atrás.

Las generaciones de chicos de ahora se están educando viendo la segunda década de los Simpson. Desconocen los viejos tiempos de gloria.

Hace años que no veo los Simpson yo. Ver la película fue simplemente por deber. Eso no son los Simpson.

¿Qué hace que algo así tenga éxito de todas formas?
La imbecilidad de la gente. Lo merecemos. O lo merecen al menos.



...Ah, perro miserable, si te hubiera ofrecido un paquete de excrementos, lo habrías olfateado con delicia, y quizá devorado. De este modo, indigno compañero de mi opaca vida, te pareces al público, a quien jamás hay que ofrecerle perfumes delicados que lo exasperen, sino inmundicias esmeradamente elegidas.

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jueves, julio 26, 2007

El interlocutor más empático del universo

Tenía que pedir tres cuartos de filet de merluza al horno.

Llamé y como me pasa bastante, me olvidé qué tenía que hacer, para qué llamaba. Me puse a pensar mientras me esperaba al otro lado el señor, y me vuelve "quería pedir tres cuartos de kilo de
filet de merluzza". Algo faltaba, y él lo sabía. Me dió un tiempo y me preguntó "pero cómo los querés". "Eh, con pan rallado? Ah, al horno! Gracias!". Bueno ahora que lo analizo es el protocolo normal de recibir pedidos, pero aún así, me sentí conectado con el tipo, porque estaba tan confundido como yo. Nos despedimos agradeciéndonos mutuamente. Muy japonés todo.


Esta mañana tenía que hacerme una cosa que me olvidé qué era. Ah, una resonancia magnética. Y me pasó eso cuando fui a hacérmela, me olvidé qué iba a hacerme. Yo sé que me desperté teniendo en claro que tenía que hacerme la resonancia, pero al llegar al mostrador, saludo y me saludan cordialmente y digo "vengo a hacerme...algo". Me dan 3 minutos para que recuerde qué era, pero no me venía. "Una tomografía?" me pregunta. No, eso no era. La chica busca en la computadora mi nombre y resuelve el misterio "ah, una resonancia". Bingo.

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miércoles, julio 18, 2007

Mi enemigo

Mi enemigo nuevo, o no tan nuevo, se viene constituyendo desde el año pasado, son las galletitas, INCOMPRENSIBLEMENTE POPULARES, "Frutigram" de Granix.

Foto de las galletitas.

Yo no entiendo, no se dan cuenta que son FEAS. Son realmente FEAS. Si me dijesen que las comen porque tienen x propiedades benéficas para el cuerpo, podría llegar a aceptarselo. Pero NADIE menciona estas propiedades. Resultando en que las comen porque les gustan. ¿Les gustan estas galletitas? Pero si tienen sabor a papel de diario, qué les pasa?

Encima cada vez venden más, aparentemente, porque ahora sacaron una versión mini, para no tener que comprarse el monstruosamente grande paquete original, que es gigante y horrible.

Qué les pasa?
Yo pensé que iba a tener argumentos, pero estoy indignadísimo, no puedo ni pensar.

Miren acá hay una foto que yo hice.

FOTO.



Encima mienten, porque claro, qué pasaría si ponen pasas en la foto? LA GENTE VOMITARÍA. Y me gustan las fotos, digo, las pasas, pero, ponen fotos de uvas PORQUE SON MAS SEXY QUE LAS PASAS DE UVAS. Eso es retórico y es mierda, como sus galletitas. Como ven en la foto, mi conclusión es simple: Las frutigram son infinita mierda. Las odio y por eso son mi enemigo.



Edit:

Ok, voy a cambiar este post. Antes se llamaba "Mi enemigo". Pero ahora veo que lo correcto sería "mis enemigos", porque aparentemente, TODOS LAS COMEN, como ya sabía, pero no solo eso, sino que la gente más cercana a mí lo hace.

Así que behold for this is the black frutigram's list:

1) Dino ama las frutigram y le gusta MATAR BEBÉS.
2) Diego ama las frutigram y le gusta MATAR BEBÉS.


Nota: La lista es INTERACTIVA. Elijan de qué lado están, si del lado del mal, o del lado del bien.

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sábado, julio 14, 2007

Esquema de diálogo sobre mi carrera con cualquier persona

-Debe ser difícil
-hmm
-Debe ser interesante
-mmm...
-Debés ser muy inteligente
-...
-Pero a vos te gusta
-hmm
-¿Y de qué vas a vivir?


---

Posibles desviaciones:
-Yo no sé nada de filosofía
-Algún día me vas a contar algo

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viernes, julio 13, 2007

Toda convicción profunda va acompañada de cierta desesperación.

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lunes, julio 09, 2007

Prueba

Voy a hacer una prueba.

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miércoles, julio 04, 2007

Apología de Lautaro

1) Tengo principios. (sup)

2) Soy escandaloso. (sup)

3) Suelo ser escandaloso al manifestar mis principios y las cosas que van contra ellos (por 1 y 2)

---

Entre mis principios actuales se encontraba uno casi paradigmático sobre mi posición en el mundo: Era uno que chocaba mucho, que era repudiado, a veces comprendido, pero no aceptado. Pero, por lo general, pocos eran los que estaban de acuerdo conmigo (será porque soy muy extremo).

Yo estoy en contra de los celulares.
Por lo siguiente, al menos.

1) Es una necesidad falsa, impuesta por la sociedad de consumo. Sí, hablo de imposición sociedad y consumo, no quiero sonar cursi, pero creo que es un hecho que todos deben admitir.

2) Si bien es cierto que un celular en algunos casos y bajo ciertas circunstancias es útil a ciertas personas, en la GRAN MAYORÍA, es MAL APROVECHADO. Y, entre mis principios, creo en la buena utilización de los recursos. El tema es que es una FALACIA decir que es necesario: Es PROBABLEMENTE útil, pero no es NECESARIO. En mi vida habrán habido 5 casos en los que me hubiese servido un celular, pero aún así sobreviví. Porque sencillamente no estamos hablando de insulina, sino de comunicarse.

Es una falacia el argumento de la necesariedad de los celulares, de la misma forma que lo es el argumento de comprarse un arma porque te asaltaron: Como decía Lisa "es como vender esta piedra para matar un tigre...cuando acá no hay tigres". Y Homero le compra la piedra. Pero Homero es un imbécil. Intercambien los nombres y vean lo que quiero decir.

3) Desde que explotó esto de los celulares y se vienen produciendo masivamente tantos aparatitos, yo me pregunto a dónde han de caer los deshechados. Sí, hay muchas cosas malas que contaminan, pero eso no es argumento para tener otra más.

4) Los teléfonos son tecnología retrógrada de siglos atrás.

5) La mayoría de los celulares son MALOS APARATOS. Usar un celular es similar a usar MSN messenger (yo uso otro cliente chicas, shh eh)


6) Es una moda.

7) Es una moda particularmente desagradable.

8) Hay que andar con un aparato por todos lados. Quizá a algunas personas no les molesta mucho eso, pero a mí sí. Yo suelo arrastrarme por todos lados y treparme a donde pueda; el saber que ando con 200 pesos me encadena un poco a los movimientos limitados y tontos de las personas corrientes.


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Esos son, más o menos, mis argumentos.

Mi situación:


Mis padres mi impusieron un celular. Hace un año que vienen instándome a que tengo que usar uno. Pero ahora directamente me sacaron uno.

Sigo en contra, pero no lo voy a atender la mayoría de las veces, porque no EXISTE que suene, y no vibra mucho, así que jamás me daré cuenta.

Sí, va a ser un pager nomás, y se cagan todos.


Ahora, si Dino no fuese un puto gil, podría subir la super tira de Napoleón que ideamos acerca del dilema de los celulares. Una metáfora posmoderna y cyberpunk digna de nosotros. Pero no la dibujó, así que mueransé.

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lunes, julio 02, 2007

n+1

Las horas pasan y el examen de japonés es inminente. Evidentemente no voy a estudiar, no tengo ganas de hacerlo.

Quiero aprender japonés, no aprobar exámenes.


Pero hay algo confortante: Si yo repruebo, me llevo a varios inocentes conmigo. Todos mis compañeros se van a quedar sin su curso ya que yo era el séptimo miembro necesario para que se dicte el curso. Sí, sad world.

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domingo, julio 01, 2007

Invierno

Descubrí lo siguiente:

1) No necesito ningún adhoc para el problema de quedarme dormido al estudiar. Más bien, no necesito agregar nada a mi ser, como café o algo con cafeína. Si tan sólo me salteo una comida y me empiezo a morir de hambre mi sangre empieza a impacientarse y a reavivar mi cuerpo para que me disponga algo que comer. Y esa energía revitalizante me permite concentrarme en los momentos en que correspondería sopor.

Siempre hay una solución estoica para todo.
No, más bien.
Siempre hay una solución original y simple, de hecho.

De esta forma, el tomar café para reavivarme vuelve a subir de jerarquía para las situaciones de verdadera emergencia. Porque la solución del hambre es temporal, se agota. Pasar más de 12 horas sin comer hace que me ponga muy violento, además de que mi panza hace demasiado ruido, en especial cuando estoy en la biblioteca estudiando y el silencio tenso de la concentración ajena es interrumpido por el estruendo viseral de Lautaro.


No se imaginaban este camino. En lugar de tragar algo, hay que dejar de tragar algo. El sentido común miserable sucumbe ante el poder del absurdo.

De todas formas yo tengo problemas de concentración, y estaría bueno no tener que flagelarme para estudiar.


2) A mis tíos los acosaban mucho los curas irlandeses.

Hoy contaba mi abuela porqué su hermano Sonny no había querido volver al instituto fahy cuando era chico. "y él no quería volver ahí porque tenía que ir con el traste a dos manos" contaba mi abuela.

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