querido diario
Hoy, saliendo de una fiesta frustrada decido tomarme un taxi para llegar pronto a casa. Alzo el brazo y paro al primero que para de los que corrían por Cabildo. A los segundos de subir se nos pone otro taxi al lado y mi chofer le grita "¿que es lo que quieres con esas luces que me haces?" con claro acento extranjero. Musulman. Terrorista. "¿Querés que te preste diez pesos?" le grita el otro. "No, no quiero" dice Mohammed. "Sos un muerto de hambre. ¿Querés que te de un consejo?.." "No, no quiero tu consejo, porque eres un gordo". Verde, Mohammed acelera y segundos antes de cruzar la esquina por la que deberíamos doblar yo le digo "a la derecha" y sin dudar entramos casi coleando por la calle. "...muerto de hambre..." dice, pensativo, Moha "...estoy muerto de hambre..." y se ríe. Yo no sabía si decirle "aquí esta bien señor" o saltar del auto en movimiento. Lo segundo no hubiese podido porque inmediatamente Mohammed trabó las puertas. Entonces se digna a preguntarme muy cortesmente "hacia donde vamos?". Le digo hacia donde. "ALVAREZTHOMAS...ALVAREZTHOMAS" repetía ese sonido, no sé si para comprenderlo mejor y determinar de qué le hablaba o si para activar el gps (que algunos tienen reconocimiento de voz). "Tenemos que tomar una que llegue hasta alla". Yo en cualquier taxi suelo, ante la mas minima señal de duda del chofer, dar las instrucciones mas simples y directas de qué camino tomar. Pero en ese auto yo no podía decir nada, me dominaba el silencio de la expectación: Quería ver qué pasaba, qué hacía Mohammed, cómo lo hacía, cómo llegaríamos a mi casa en su auto.
Tenía una ubicación básica de hacia dónde debíamos ir, y razonó válidamente al decidir tomar una calle que nos llevara hacia Alvarez Thomas. Pero lo que no tenía idea es de la vía que se nos interpone, dato básico que cualquiera que maneje un auto por la zona conoce, en especial un taxista. Pero él no. Cuando se nos corta el camino Mohammed exclama "no me puede pasar esto a mi!" "no importa, aca doblamos y cruzamos por el puente de Newbery" "Eso es". El resto del breve viaje siguió normal, un tanto más lento de lo que debería (por lo que indicaba el taximetro). No entendió en absoluto lo que le dije cuando dije "después de esta avenida son 3 cuadras más", pero luego de decirlo de una manera más esquemática y lenta entendió.
Después hubo un par de confusiones a la hora de darme el vuelto. La cifra que marcaba el aparato era $10,58; yo le di $12 pero, consternado, me da una moneda de un peso y me dice "te voy a deber cuarentaiocho". "No no, así está bien, serían 11 pesos, te di 12, me estás dando uno". "Sí, pero aún así te voy a estar debiendo cuartentaiocho". "No hay problema, hasta luego". "Saludos amigo".
Su "saludos amigo" fue el mejor saludo que jamás alguien me dio. Jamás. Con ese saludo se forjó una comunidad inquebrantable entre dos pueblos separados por una infinita distancia.
pd: No se llamaba Mohammed, no recuerdo su nombre, si bien lo revisé en su ficha.
pd: muy top no? me siento en nuevayork.
Tenía una ubicación básica de hacia dónde debíamos ir, y razonó válidamente al decidir tomar una calle que nos llevara hacia Alvarez Thomas. Pero lo que no tenía idea es de la vía que se nos interpone, dato básico que cualquiera que maneje un auto por la zona conoce, en especial un taxista. Pero él no. Cuando se nos corta el camino Mohammed exclama "no me puede pasar esto a mi!" "no importa, aca doblamos y cruzamos por el puente de Newbery" "Eso es". El resto del breve viaje siguió normal, un tanto más lento de lo que debería (por lo que indicaba el taximetro). No entendió en absoluto lo que le dije cuando dije "después de esta avenida son 3 cuadras más", pero luego de decirlo de una manera más esquemática y lenta entendió.
Después hubo un par de confusiones a la hora de darme el vuelto. La cifra que marcaba el aparato era $10,58; yo le di $12 pero, consternado, me da una moneda de un peso y me dice "te voy a deber cuarentaiocho". "No no, así está bien, serían 11 pesos, te di 12, me estás dando uno". "Sí, pero aún así te voy a estar debiendo cuartentaiocho". "No hay problema, hasta luego". "Saludos amigo".
Su "saludos amigo" fue el mejor saludo que jamás alguien me dio. Jamás. Con ese saludo se forjó una comunidad inquebrantable entre dos pueblos separados por una infinita distancia.
pd: No se llamaba Mohammed, no recuerdo su nombre, si bien lo revisé en su ficha.
pd: muy top no? me siento en nuevayork.